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lunes, 14 de diciembre de 2015

AGUA



AGUA

Voy a convertir mi dolor
acercándome al tuyo. Entonces
tienes que dármelo, abrirte
al revés que una esponja,
pero para que todo suceda
como es previsto es preciso continuar,
acercándonos al otro, y al de más allá,
hasta hacer un mar de personas
donde nadar, donde el dolor
se diluya con el yodo y cada alma
se prenda de sal, ir a las olas después
a nadar lo que nos hemos perdido
por dejarnos secar. Y no parar de nadar.
Y volver a jugar. Y empezar a gritar.
El brillo del sol pegar contra los dientes,
el escozor de la vida en los ojos,
la sensación de arena subacuática en los pies,
las pestañas pegadas las unas con las otras,
el tiempo fuera del cuerpo, y con el cuerpo
el dolor, evaporándose al quitarnos las corazas.


griFOLL